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Secretos de psicópatas

El psicópataUna de las condiciones mentales que más ha inflamado la imaginación de los escritores y cineastas a lo largo del siglo XX y continúa haciéndolo en el XXI es la psicopatía.

El psicópata se ha presentado con gran espectacularidad al gran público, de manera que invariablemente es un asesino en serie o un terrible violador, por otra parte se ha generado una gran confusión entre la psicopatía y la psicosis cuando las diferencias son inmensas, a esta situación ha contribuido especialmente el cine con películas como american psycho entre otras.

La psicosis y sus diferentes variantes se encuentran entre los trastornos mentales de mayor gravedad  y cursan normalmente con pérdidas del sentido de la realidad más o menos acusadas, por el contrario la psicopatía no es una enfermedad mental en el sentido clásico, es una forma atípica y ciertamente patológica  de constitución del psiquismo, los psicópatas no tienen normalmente alteraciones en la percepción de la realidad, si presentan de forma habitual una falta de remordimientos y empatía, sin embargo, contrariamente a lo que mucha gente piensa, una persona psicópata no tiene necesariamente que convertirse en un delincuente o llegar a ejercer violencia física contra alguien en ningún momento de su vida.

Por otra parte, que los psicópatas no sean siempre asesinos en serie no quiere decir que no presenten un déficit estructural en su función moral, en su capacidad para sentir empatía o incluso amor.

Por supuesto, como en todas las cosas que se refieren a la mente el asunto es muy complejo y hay diferencias sutiles y dramáticas de grado dentro del mismo cuadro. Sin embargo una de las cosas que más suscita la atención es esta incapacidad para el amor, en realidad no puede saberse cual es el origen de este déficit. A nivel psicológico se ha planteado que situaciones tempranas de deprivación de afecto, de abandono y de maltrato pueden ocasionar que en un niño se genere una incapacidad para vincularse  mediante el amor a otras personas. Por otra parte los neurólogos han encontrado que personas con bajos niveles de activación en determinadas zonas del cerebro presentan con mayor probabilidad comportamientos psicopáticos, de hecho hace poco salió a la luz el caso de James Fallon, un neurólogo que en el transcurso de una investigación sobre la psicopatía había descubierto mediante técnicas de escáner cerebral que él mismo era un psicópata. A continuación decidió comunicar sus resultados definiéndose orgullosamente como psicópata pro-social, diciendo ser una persona con familia y adaptada profesionalmente.

Aparte de lo kafkiano del caso, es interesante para darnos cuenta de que un psicópata puede efectivamente adaptarse de forma adecuada a la sociedad en la que vivimos, de hecho en determinados ambientes de alta competitividad y pocos escrúpulos probablemente se adaptará mucho mejor que alguien que sienta la pesada carga del remordimiento.

No hay que caer en la ingenuidad de creer en la bondad de los psicópatas, ni en la idea de que podemos cambiar su forma de ser, de hecho, en la actualidad no existe ni cura ni ninguna terapia válida para la psicopatía, tan solo algunos medicamentos que pueden llegar a controlar determinados síntomas como la ira descontrolada.

Tampoco hay que llegar a la demonización o al alarmismo de considerar que “todos los directores de empresas, banqueros y políticos son psicópatas”, sencillamente hay que saber que existe la psicopatía, que se constituye como un tipo de personalidad que no siente remordimientos ni empatía, que tiene gran facilidad para la seducción, la manipulación y la mentira y que en muchos casos es incapaz de amar. Lo cual obviamente no quiere decir que nos vayan a clavar un cuchillo, solo que tenemos que estar alerta a la hora de confiar en alguien con estas características, por desgracia no son fáciles de detectar, puesto que parte de la personalidad psicopática se asienta en la imitación de las emociones que consideran normativas, es decir, no son capaces de amar pero son si lo son de fingir que aman.

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