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esclavos del movil

Esclavos del móvil

Una de las necesidades fundamentales del ser humano es la comunicación, con la aparición del teléfono las leyes que imponía el espacio quedaron obsoletas. Desde entonces el teléfono ha sido tal vez uno de los objetos que más ha evolucionado a lo largo del siglo XX. Con la llegada del siglo XXI ha alcanzado unas dimensiones que superan con creces todo lo que se imaginó en un primer momento.

El teléfono se ha hecho móvil y ha sustituido a nuestra agenda, a la calculadora, al despertador, a las cartas, a la cámara de fotos y al propio ordenador, entre otros. Como consecuencia se ha convertido en algo presuntamente imprescindible. Casi una extensión de nuestro propio cuerpo.

El psicólogo italiano Luciano di Gregorio explica los síntomas neuróticos que el uso masivo del teléfono móvil está provocando en la sociedad, son temas que trataré más adelante en profundidad, pero por hacer una primera aproximación enumeraré algunos de ellos:

La intolerancia de la distancia

El móvil nos permite mantener la ilusión de estar cerca permanentemente de toda la gente que llevamos en la agenda, la angustia que nos provoca la soledad y la separación del otro desaparece de nosotros al sentir que los llevamos en el bolsillo.

El control paranoico

El móvil se ha transformado en el mejor aliado de los investigadores privados, las personas supuestamente enamoradas se dedican a controlar las horas de conexión a las diferentes redes sociales del objeto de su “amor”. Es la herramienta perfecta para localizar a la pareja en cualquier momento y en cualquier lugar al primer indicio sospechoso que haga nacer los celos.

El exhibicionismo

La muestra constante de todos los sentimientos e imágenes que antes pertenecían al ámbito privado en Internet se ha convertido en una constante, tenemos un yo-máscara online que utilizamos para presentarnos ante el mundo, en facebook, twitter, instagram.. Nuestras vidas son libros abiertos e ilustrados con aquello que deseamos mostrar al mundo.

La angustia del anonimato

No podemos no estar en las redes, no podemos dejar de comunicarnos, de mostrarnos, de informar al mundo de todos nuestros movimientos, porque en el fondo somos víctimas de un gran terror por el anonimato, si no me ven no existo.

La pérdida de la libertad

Todos llevamos perpetuamente un GPS encima, estamos 24 horas localizables para cualquiera que desee llamarnos, mucha gente se siente culpable cuando no contesta al teléfono, cuando lo apaga, aunque esté haciendo otras cosas relevantes, el móvil siempre es la prioridad.


Esto no quiere decir que haya que renunciar al móvil permanentemente, solo hay que darle el lugar que le corresponde. La próxima vez que vayas a tomar un café con alguien prueba a apagarlo, a mirar a tu interlocutor a la cara y a comunicarte de otra manera, más anticuada pero más real.

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